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¿Cómo promover la Salud Mental?

En el Día Mundial de la Salud Mental, comparto con ustedes algunas consideraciones para desarrollar un cambio en nuestra visión y práctica cotiana. La Salud Mental no sólo debería preocuparnos cuando se pierde o enfrentamos una situación dificil que altera nuestro equilibrio. Se trata sobre todo de crear entre una cultura que considere y promueva la Salud Mental de todos. Con ello va el deseo de que todos hagamos lo que está a nuestro alcance y ojalá, un poquito más.

  • Es importante visibilizar e involucrarnos todos en el cuidado y la atención a la salud mental desde la primera infancia y durante cada periodo de la vida. Eso significa crear condiciones emocionales de acogida y acompañamiento afectivo desde el nacimiento, permitiendo a la madre y al bebé un encuentro en condiciones de seguridad emocional.
  • En la infancia es necesario promover el desarrollo emocional con el soporte y apoyo familiar y a cargo de personas adultas afectuosas, disponibles, empáticas y consistentes, que a su vez cuentan con condiciones de apoyo social y emocional,
  • Es necesario que las comunidades educativas, presten atención a la salud mental y le otorguen la importancia no sólo a los resultados académicos, sino al bienestar y buen trato, erradicando así toda forma de castigo, y maltrato. También es importante visibilizar las necesidades afectivas de los niños y niñas, a ser atendido y escuchado de manera individual.  
  • Promover en la familia la expresión de las emociones con naturalidad, ya que cuando las conversaciones sobre las emociones son limitadas en el entorno familiar, las personas tienen dificultad para identificar lo que sienten, gestionar sus emociones  y pedir ayuda.
  • Promover la educación emocional en el colegio y casa de manera transversal como una de las claves para fomentar la salud mental desde las primeras etapas de la vida. 
  • Alertar y combatir los factores de riesgo que influyen en problemas de salud mental como son haber sido víctima de abusos sexuales, de acoso escolar o ciberbullying, violencia familiar, aislamiento, discriminación a población LGTB, las adicciones con o sin sustancias.
  • Ofrecer actividades alternativas al uso de las TICS, vinculadas al arte, deporte, socialización y naturaleza, a fin de favorecer el desarrollo corporal, la creatividad, las actividad manuales y la conexión con la naturaleza.
  • Alertar y analizar acerca de los riesgos de las adicciones sin sustancias, evaluar los altos niveles de uso de las redes sociales y su correlación con la aparición de depresión, ansiedad, estrés, adicción a internet, etc.
  • Cuidar en el lenguaje el estigma de la salud mental: “loco, perturbado, enfermo mental” son expresiones que para una persona con un trastorno mental produce consecuencias más devastadoras que la propia enfermedad porque propicia que oculten sus síntomas para evitar la descalificación, que no busquen ayuda o que no sigan el tratamiento. La ideación suicida de esta manera se hace invisible.
  • Desterrar la idea de dividir la salud mental entre los que estamos sanos y ellos, los que están enfermos. Sino que todos somos susceptibles en un momento determinado a sufrir un problema de salud mental. Es más, una cuestión de grados e intensidad exacerbada debido a diversos factores. 
  • Revisar prejuicios y estereotipos “Las personas con trastorno mental grave cometen menos delitos que la población general. También se sabe que la mayor parte de los que cometen delitos violentos no tienen enfermedades mentales. En cambio, las personas con trastorno mental son 11 veces más propensas a ser víctimas de delitos violentos, agresiones y abusos sexuales”. (Cerezo, 2021 ):
  • Otra distorsión que debemos revisar es relacionar el trastorno mental con un padecimiento irreversible, un estado en el que no hay salida, ni posibilidad de mejorar y eso no es cierto, pero se requiere de tratamiento, seguimiento, apoyo emocional y social.
  • Nadie es culpable de tener un problema de salud mental. Y no es falta de voluntad, si sufre no es porque quiere. Por tanto, no le ayuda a una persona que está ansiosa o deprimida que le digas que no exagere, se relaje y se alegre, porque si no lo hace es porque no puede. Insistir en que cambie de actitud probablemente le va a crear aún más dificultad.
  • Aceptar los estados de ánimo: de tristeza, miedo y cólera, en nosotros y de los demás, permite afrontarlos de mejor manera y pedir ayuda cuando es necesario. Hay una tendencia en las redes sociales a negar la importancia de vivir las llamadas “emociones negativas” y pedir a todos que “sean positivos” y sonrían 24 horas y eso es imposible y falso. Necesitamos comprender nuestras emociones y que las demás las comprendan también. Es necesario aprender a vivir con esos cambios emocionales, comprender que son normales y que pasarán. Eso es parte de nuestra salud mental y a todos nos toca hacernos cargo.

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